a) El nombre de la propuesta:
PAUTAS EN LA RESOLUCION DE CONFLICTOS EN LAS PAREJAS MATRIMONIALES
b) Justificación:
b) Justificación:
En la
actualidad hablar de conflictos, nos podemos estar refiriendo a
un sin fín de situaciones cotidianas en las que los intereses de una parte
chocan de manera frontal con los de la otra. Esa es la gran certeza del
conflicto, es decir, que existen dos o más implicados que enfocan una
determinada situación desde diferentes perspectivas y cargas emocionales implícitas.
Se puede
decir entonces que el conflicto,
difícilmente queda resuelto si una de las partes se siente agraviada, pues
guardará su rencor o malestar para el futuro, posiblemente generando peores
consecuencias. Es importante generar un sentimiento de ganancia mutua, el “win
to win” que dicen los angloparlantes, para favorecer el compromiso de las
partes a la hora de solucionar el conflicto.
Si somos
capaces de interiorizar estos planteamientos, tal vez renunciemos a los
malestares derivados de las peleas de tráfico, de las discusiones vacuas o de
los debates internos, consiguiendo generar esfuerzos coordinados en forma de
sinergias entre los distintos responsables del conflicto.
Uno de
los casos más comunes en el presente,
son las parejas matrimoniales las cuales
se divorcian y/o tienen hijos. En todo matrimonio surgen discusiones
y problemáticas, propias de la vida en pareja y que en ocasiones pueden ser
el inicio de problemas mayores. No debemos
dejar que pequeñas cosas se vayan haciendo más complejas y estresantes en nuestras vidas, los problemas deben
arreglarse cuando surgen y evitar así malentendidos en la relación.
En este artículo se dará a conocer
algunos consejos o sugerencias de cómo solucionar problemas en el
matrimonio. Por lo que lo primordial seria, identificar como es el bien común
y bienestar de ambos y luego adoptar una predisposición favorable para
la asunción de compromisos de mejora por las partes, es decir, dejar de buscar
culpables para analizar y asumir las responsabilidades de cada uno que
contribuyan a superar el conflicto.
A partir de la identificación de objetivos
generales y la asunción de responsabilidades, estaremos en disposición de
construir los puentes necesarios o propuestas integradoras de solución, más que
en disposición de derribar los argumentos o posiciones de la parte contraria,
porque nos habremos identificado como dos partes de una misma cosa, el
conflicto; por lo que resolverlo será entonces el principal objetivo.
Por otra parte, se hace necesario establecer los modelos que describen la estructuración
de los conflictos dentro del matrimonio y se pueden englobar bajo dos
perspectivas básicas. Estas son de hecho las mismas perspectivas usadas para
describir las dinámicas de la satisfacción marital, que es lógico pesar se
relacionan con los conflictos maritales al derivar forma de una eficiente
manera de manejar esos conflictos del matrimonio. Las dos aproximaciones de los
modelos teóricos son, por un lado, el estudio de variables internas, de la
personalidad de los individuos y de la interacción entre ambos, y por otro lado
las externas, como el clima social y las presiones que la diada enfrenta en su
contexto y ambiente (Shlomo, 1998).
Además de la visión de los conflictos internos o
externos de la pareja, existe otro parámetro para el estudio del tema: el
tiempo. Este se refiere a la manera en que la conflictiva matrimonial se ve
afectada por los tiempos en que acontecen los diferentes eventos dentro de la
historia de la relación. Shlomo (1998) apunta las maneras en que la felicidad
en el matrimonio está relacionada con las etapas que va atravesando una
relación. En conexión con el llamado ciclo de vida de la familia, por ejemplo,
se puede entender como la presencia y/o edades de los hijos y la oportunidad de
trabajo remunerado de los miembros del matrimonio o el nivel de ingresos que
obtienen son factores determinantes de la problemática que enfrenta una pareja
y las opciones que tiene para desahogarla en determinado momento de la relación
y no en otro. Este autor observa en su estudio como los matrimonios jóvenes ven
determinada su conflictiva y felicidad marital de acuerdo con muchas circunstancias
existentes desde antes de su matrimonio y que varían de acuerdo a la edad en
que se casan matizando los problemas que viven.
c) La descripción del contexto identificado: caracterice el contexto identificando actores, factores sociales, económicos, políticos, emocionales, instituciones que podrían intervenir (retomando la actividad anterior).
Las necesidades
o problemas que enfrentamos los seres humanos cada día, se vuelven
complejos si estos no se solucionan de la mejor manera, es aquí el papel importante
que juega cada una de las personas cuando tienen algún tipo de interacción, un
caso de estos son las parejas matrimoniales que un conjunto en muchas veces
tienden a presentar problemas, algunos caben en la perspectiva de lo interno
como el sexo, los celos, la adaptación a la llegada de los hijos, la toma de
decisiones, los conflictos de valores, conflictos de roles, diferencias
religiosas, etc. Otros caben en la perspectiva de los problemas relacionados
con el exterior como los conflictos en el manejo del dinero, las amistades, las
relaciones con la familia política, el manejo del tiempo, alcoholismo, trabajo,
etc. Lo cual es lógico pensar, que la
lista de los conflictos es muy larga y variada.
Por lo tanto se puede decir que dichos conflictos se forma en diferentes
áreas y dinámicas de la vida marital y contiene los mismos dos aspectos de las
necesidades y motivaciones que las originan, un aspecto propio de las
necesidades individuales y uno relativo a los significados, tradiciones y
construcciones sociales que regulan, limitan, simplifican o complejizan su
existencia y su consecución. Hablar de los problemas de parejas matrimoniales es casi hablar de los problemas
de la vida en general, es decir, el tema es tan amplio como se pueda imaginar.
Hay muchas áreas en la vida de los individuos, infinidad de actividades y por
supuesto todas ellas pueden estar conectadas con una problemática dentro de su
vida de pareja. El fenómeno es complejísimo y literalmente imposible de abordar
en su totalidad, tema a tema, área a área.
d) Formulación y presentación de la alternativa creada: denominar y describir las etapas que componen la propuesta, los actores que intervienen, los recursos y los mecanismos de resolución de conflictos.
d) Formulación y presentación de la alternativa creada: denominar y describir las etapas que componen la propuesta, los actores que intervienen, los recursos y los mecanismos de resolución de conflictos.
En nuestras vidas existen múltiples técnicas de
resolución de conflictos, las cuales son herramientas de gran utilidad para abordar situaciones complicadas,
donde se debe hacer frente y actuar, ya no solo para salir de la situación
momentánea, también para mantener un clima idóneo de trabajo y relación con la
otras personas. Según estudios, los
conflictos son derivados de la competitividad, la intolerancia, la escasa
comunicación, la mala expresión de los sentimientos y el autoritarismo. Por lo
tanto, autores como Gutiérrez y Restrepo (2016) optan por una resolución de conflictos
donde se debe tener presente las siguientes cualidades: la cooperación, la
comunicación, la tolerancia y la expresión emocional.
Conocer que
técnica de resolución de conflictos utilizar está sujeta a cuatro preguntas a
los que se debe dar respuesta antes de seleccionarla: ¿Quién forma parte del
problema?; ¿Es el momento oportuno para solventarlo?; ¿Qué técnica de
resolución de conflictos vamos a utilizar?; y ¿La resolución la haremos en
pública o privada?
Si de algo se pueden caracterizar estas técnicas es
por la objetividad que se obtiene al aplicarlas, gracias a ellas se puede
posicionar a las personas que intervienen en el conflicto en otro papel,
obteniendo así la posibilidad de que reflexione y de que dé su brazo a torcer
de una forma más rápida y factible.
Antes de comenzar a definir las técnicas, debemos
destacar aquella herramienta que ha sido empleada durante décadas como única y
factible. La resolución de conflictos propiamente dicha, junto a la figura del
mediador, constituyen una de las bases del estudio de las relaciones
interpersonales.
Es importante señalar que para que un conflicto sea
solventado, a través de las técnicas de resolución de conflicto, ambas partes
deben adoptar un cambio de actitud. Por ello, asumir las técnicas de resolución
de conflictos conlleva una modificación en la conducta de la persona.
Por lo anterior, para resolver un conflicto, el
primer paso a consideración seria, realizar una observación neutral de las
partes; por ejemplo, si tu pareja o esposo ha rechazado las últimas
invitaciones que le has hecho para salir, en vez de recriminarle por no
prestarte atención, podrías decirle: "he analizado que en los últimos días
has negado todas mis invitaciones". En este punto, simplemente seria sano
esperar su respuesta quizás lo mejor todo no es tan gris como presuponías y
estabas armando una tormenta en un vaso de agua.
En el caso de que la observación neutral no
resuelva el conflicto, puedes pasar a la "fase dos". Es decir,
expresar cómo te sientes. En este caso, no se trata de que llenes a la otra
persona de reproches que le hagan sentir en culpa sino simplemente de hacerle
llegar tus sentimientos. No asumas el papel de víctima ni de reclamador, sé
simplemente un comunicador. Por ejemplo, puedes decirle: "El hecho de que
no hayas aceptado mis invitaciones me has lastimado, me he sentido... (Rechazado,
triste, solo, puedes usar el adjetivo que mejor se adecúe a tu caso)."
Además de estas técnicas básicas, es importante que
no tomes por asalto a la otra persona porque probablemente esta reaccionará de
manera brusca y agresiva. Lo ideal es que le preguntases cuándo tiene un
momento para hablar sobre la situación que te preocupa. Añade, además, que
crees que un diálogo abierto no solo puede resolver el conflicto sino que
mejorará sus relaciones interpersonales.
En el momento en que se sienten a dialogar,
recuerda que el objetivo primordial no es encontrar víctimas y culpables sino
solucionar el conflicto. No debemos enfrentar la conversación en términos de
ganadores y perdedores.
En este
diálogo es importante que se centren en:
1. Identificar las razones que han llevado al
conflicto.
2. Pedirse perdón mutuamente.
3. Diseñar e implementar soluciones que
resuelvan el conflicto e impidan que vuelva a surgir en el futuro.
e) Consideraciones:
Para llegar a considerar las opiniones
de ambas personas, respetar las ideas y tomar las decisiones que son correctas para los dos, es
de gran importancia que lleven a cabo los siguientes pasos o fases, de tal
manera que puedan solucionar, equilibrar y fortalecer la relación, estas son:
1)
Estar en el lugar de la otra persona.
En muchas ocasiones, las discusiones
empiezan por malentendidos y situaciones que perderían el sentido si uno de los
miembros se pusiera en el lugar del otro. Es común que, atareados en el ajetreo
diario, uno de los dos se ocupe de sus necesidades inmediatas y pase por alto
las del otro. Esto puede derivar en riñas y malas caras, porque el otro opina
que es un desconsiderado y no piensa en nadie más.
Antes de llegar a esta conclusión,
ponte en su lugar y plantéate el porqué ha actuado como lo ha hecho, y si lo ha
hecho de forma intencionada o con afán de molestarte. Lo más probable es que tu
respuesta sea negativa y ha actuado sin pensar.
2) Ubica la situación en perspectiva:
A veces nos enfadamos por pequeños
hechos, pero que sumados a otras pequeñas cosas se convierten en una montaña.
No podemos permitir que esto pase, debemos ver las cosas con una cierta
distancia en el tiempo y evitar los resentimientos. No dejes que los problemas
se acumulen, habla con tu pareja aquello que te moleste y no le guardes rencor
por lo que haya podido hacer mal.
3) Mantener paciencia:
No dejes que la tensión del momento
te enerve, mantén la calma, respira hondo y echa mano de la paciencia. Las
diferencias en el matrimonio a veces pueden ser difíciles de sobrellevar, pero
ambos os queréis y eso puede con todo.
4) Buscar soluciones:
Los problemas matrimoniales deben
resolverse con soluciones, y las soluciones deben ser de mutuo acuerdo. Ninguno
de los dos es más que el otro ni nadie tiene la potestad de elegir por el otro
miembro de la pareja. Además de conversar para solucionar las diferencias,
contraponer opiniones y llegar a acuerdo, debéis encontrar la forma de que un
mismo problema no se repita. Para ello, en ocasiones, será necesario que uno o
ambos cedáis y encontréis un punto medio en el que los cónyuges coincidáis.
5) Reconquistar el amor:
Con el paso del tiempo, la llama del
amor puede empezar a apagarse, pero no podemos dejar que eso pase. En todo
matrimonio se agradecen los detalles románticos y amorosos, por lo que
sorprende a tu pareja y déjate sorprender. Desde preparar una cena con velas y
música, hasta planear una salida romántica, el lugar no será lo más
importante, sino el hecho de poder pasar momentos juntos.
f) Finalmente, para enriquecer la actividad incluya: historias de vida, experiencias del conflicto. Infografías, fotografías, gráficas, entrevistas, testimonios, vídeos, etc., que complementen el diseño del blog.
1) Sé realista:
Evita las expectativas
fantasiosas. Recuerda que tu pareja es sólo eso, pareja, compañero de vida. Es
un hombre o mujer imperfecta más “perfectible”, de carne y hueso y no tiene la
capacidad de llenar las “carencias afectivas” -que no es lo mismo que
necesidades emocionales- que traes arrastrando desde la infancia. Él mismo
tiene su historia -carencias y heridas- que también trae arrastrando como tú.
2) Analiza cuál es problema real y el problema
aparente:
Pocas parejas saben diferenciar entre estos dos y se dedican únicamente a
resolver el problema aparente. Es decir lo importante es encontrar el problema
real y si bien muchas veces para encontrarlo hay que acudir a especialistas
para que nos ayuden.
3) Identificar
el Problema:
Identificar el problema, está en los
defectos del otro, en sus debilidades y conflictos. Con ese dedo acusador
siempre apuntando al otro perdemos en cuenta que vivimos en una dinámica de
pareja, es decir, que lo que hace uno retroalimenta al otro.
No te puedes poner
totalmente en el papel de víctima ni en el de juez porque para resolver
problemas hay que ponernos en el papel de responsables y tomar la parte que a
cada uno nos corresponde. Hay que reconocer a fondo cuáles son los conflictos
que están haciendo que tu relación de pareja no crezca.
4) Busca de
apoyo:
Sólo con conocimientos sólidos podrás tener bases firmes para actuar de
manera consciente y no impulsiva. Saca adelante ese maravilloso regalo que es
tu relación, siempre desde una perspectiva realista y no desde la ilusión o la
fantasía. Observen y acepten sus capacidades y limitaciones. Realcen sus
virtudes y abracen sus defectos. Además salir a buscar apoyo con gente
capacitada, personas que no les den el divorcio como solución y que lo que les
brinden sean herramientas -humanas, espirituales, emocionales- para sanar lo
que tengan que sanar, tanto de manera individual como de pareja y así rescatar
lo que parecía irrescatable.
¿Cómo se puede ejercer un liderazgo en la formulación de alternativas
para resolver conflictos en cualquier escenario de la vida humana?
Ø Reconocer nuestras acciones y respetarla
mutuamente.
Ø Analizar
y tener claridad en la problemática del conflicto.
Ø Estar
preparados tanto académicamente como personalmente, pues de nada sirve tener
muchos títulos si no se tiene el don de llegar a la gente, sino ofrecemos
credibilidad y confianza.
Ø Trabajar
hombro a hombro con las personas involucradas en el conflicto, no podemos
quedarnos viendo los toros desde la barrera, debemos involucrarnos en el
conflicto, sin comprometer nuestro juicio y razón.
Ø Luchar
por obtener la ayuda y los recursos necesarios para ejecutar las alternativas
de Resolución del Conflicto.
Ø Tener
el don, carisma y la habilidad de
mantenerse neutral en todo el proceso que se esté tratando, no cualquier persona sirve para ser mediador o
facilitador en la resolución de conflicto.
Referencias:
·
Ramírez
Sáiz, Juan Manuel; (1999, mayo-agosto). Reseña de "Ciudadanos del mundo. Hacia una
teoría de la ciudadanía" de Adela Cortina. Espiral, 5
(15). pp. 235-245.
·
Berizonce,
R.O. (2006). Los medios alternativos de
resolución de conflictos: bases para su implementación. Ciudad de México, México:
UNAM.
·
Acosta,
Sergio A. (2010, junio). Mecanismos alternativos de resolución de conflictos: el mediador. Poiesis, (19).
·
Mendia,
I. & Areizaga, M. (s.f.). Resolución de conflictos: alternativas. [página web: Diccionario de
Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo]. Universidad del País Vasco.




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