sábado, 6 de octubre de 2018

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS



a)      El nombre de la propuesta:
PAUTAS EN LA RESOLUCION DE CONFLICTOS EN LAS PAREJAS MATRIMONIALES
b) Justificación:
En la actualidad  hablar  de conflictos, nos podemos estar refiriendo a un sin fín de situaciones cotidianas en las que los intereses de una parte chocan de manera frontal con los de la otra. Esa es la gran certeza del conflicto, es decir, que existen dos o más implicados que enfocan una determinada situación desde diferentes perspectivas y  cargas emocionales implícitas.
Se puede decir entonces que el  conflicto, difícilmente queda resuelto si una de las partes se siente agraviada, pues guardará su rencor o malestar para el futuro, posiblemente generando peores consecuencias. Es importante generar un sentimiento de ganancia mutua, el “win to win” que dicen los angloparlantes, para favorecer el compromiso de las partes a la hora de solucionar el conflicto.
Si somos capaces de interiorizar estos planteamientos, tal vez renunciemos a los malestares derivados de las peleas de tráfico, de las discusiones vacuas o de los debates internos, consiguiendo generar esfuerzos coordinados en forma de sinergias entre los distintos responsables del conflicto.
 Uno de los  casos más comunes en el presente, son las parejas matrimoniales las cuales  se divorcian y/o tienen hijos. En todo matrimonio surgen discusiones y problemáticas, propias de la vida en pareja y que en ocasiones pueden ser el inicio de problemas mayores. No debemos  dejar que pequeñas cosas se vayan haciendo más complejas y  estresantes en nuestras vidas, los problemas deben arreglarse cuando surgen y evitar así malentendidos en la relación. En este artículo  se dará a conocer algunos consejos o sugerencias de cómo solucionar problemas en el matrimonio. Por lo que lo primordial seria, identificar como es  el bien común  y bienestar de ambos y luego adoptar una predisposición favorable para la asunción de compromisos de mejora por las partes, es decir, dejar de buscar culpables para analizar y asumir las responsabilidades de cada uno que contribuyan a superar el conflicto.
A partir de la identificación de objetivos generales y la asunción de responsabilidades, estaremos en disposición de construir los puentes necesarios o propuestas integradoras de solución, más que en disposición de derribar los argumentos o posiciones de la parte contraria, porque nos habremos identificado como dos partes de una misma cosa, el conflicto; por lo que resolverlo será entonces el principal objetivo.
Por otra parte, se hace necesario establecer  los modelos que describen la estructuración de los conflictos dentro del matrimonio y se pueden englobar bajo dos perspectivas básicas. Estas son de hecho las mismas perspectivas usadas para describir las dinámicas de la satisfacción marital, que es lógico pesar se relacionan con los conflictos maritales al derivar forma de una eficiente manera de manejar esos conflictos del matrimonio. Las dos aproximaciones de los modelos teóricos son, por un lado, el estudio de variables internas, de la personalidad de los individuos y de la interacción entre ambos, y por otro lado las externas, como el clima social y las presiones que la diada enfrenta en su contexto y ambiente (Shlomo, 1998).
Además de la visión de los conflictos internos o externos de la pareja, existe otro parámetro para el estudio del tema: el tiempo. Este se refiere a la manera en que la conflictiva matrimonial se ve afectada por los tiempos en que acontecen los diferentes eventos dentro de la historia de la relación. Shlomo (1998) apunta las maneras en que la felicidad en el matrimonio está relacionada con las etapas que va atravesando una relación. En conexión con el llamado ciclo de vida de la familia, por ejemplo, se puede entender como la presencia y/o edades de los hijos y la oportunidad de trabajo remunerado de los miembros del matrimonio o el nivel de ingresos que obtienen son factores determinantes de la problemática que enfrenta una pareja y las opciones que tiene para desahogarla en determinado momento de la relación y no en otro. Este autor observa en su estudio como los matrimonios jóvenes ven determinada su conflictiva y felicidad marital de acuerdo con muchas circunstancias existentes desde antes de su matrimonio y que varían de acuerdo a la edad en que se casan matizando los problemas que viven.

c) La descripción del contexto identificado: caracterice el contexto identificando actores, factores sociales, económicos, políticos, emocionales, instituciones que podrían intervenir (retomando la actividad anterior). 
Las necesidades  o problemas que enfrentamos los seres humanos cada día, se vuelven complejos si estos no se solucionan de la mejor manera, es aquí el papel importante que juega cada una de las personas cuando tienen algún tipo de interacción, un caso de estos son las parejas matrimoniales que un conjunto en muchas veces tienden a presentar problemas, algunos caben en la perspectiva de lo interno como el sexo, los celos, la adaptación a la llegada de los hijos, la toma de decisiones, los conflictos de valores, conflictos de roles, diferencias religiosas, etc. Otros caben en la perspectiva de los problemas relacionados con el exterior como los conflictos en el manejo del dinero, las amistades, las relaciones con la familia política, el manejo del tiempo, alcoholismo, trabajo, etc. Lo cual es lógico pensar, que  la lista de los conflictos es muy larga y variada.
Por lo tanto se puede decir que  dichos conflictos se forma en diferentes áreas y dinámicas de la vida marital y contiene los mismos dos aspectos de las necesidades y motivaciones que las originan, un aspecto propio de las necesidades individuales y uno relativo a los significados, tradiciones y construcciones sociales que regulan, limitan, simplifican o complejizan su existencia y su consecución. Hablar de los problemas de parejas  matrimoniales es casi hablar de los problemas de la vida en general, es decir, el tema es tan amplio como se pueda imaginar. Hay muchas áreas en la vida de los individuos, infinidad de actividades y por supuesto todas ellas pueden estar conectadas con una problemática dentro de su vida de pareja. El fenómeno es complejísimo y literalmente imposible de abordar en su totalidad, tema a tema, área a área.
d) Formulación y presentación de la alternativa creada: denominar y describir las etapas que componen la propuesta, los actores que intervienen, los recursos y los mecanismos de resolución de conflictos. 
En nuestras vidas existen múltiples técnicas de resolución de conflictos, las cuales son herramientas de gran  utilidad para abordar situaciones complicadas, donde se debe hacer frente y actuar, ya no solo para salir de la situación momentánea, también para mantener un clima idóneo de trabajo y relación con la otras personas. Según  estudios, los conflictos son derivados de la competitividad, la intolerancia, la escasa comunicación, la mala expresión de los sentimientos y el autoritarismo. Por lo tanto, autores como Gutiérrez y Restrepo (2016) optan por una resolución de conflictos donde se debe tener presente las siguientes cualidades: la cooperación, la comunicación, la tolerancia y la expresión emocional.
Conocer  que técnica de resolución de conflictos utilizar está sujeta a cuatro preguntas a los que se debe dar respuesta antes de seleccionarla: ¿Quién forma parte del problema?; ¿Es el momento oportuno para solventarlo?; ¿Qué técnica de resolución de conflictos vamos a utilizar?; y ¿La resolución la haremos en pública o privada?
Si de algo se pueden caracterizar estas técnicas es por la objetividad que se obtiene al aplicarlas, gracias a ellas se puede posicionar a las personas que intervienen en el conflicto en otro papel, obteniendo así la posibilidad de que reflexione y de que dé su brazo a torcer de una forma más rápida y factible.
Antes de comenzar a definir las técnicas, debemos destacar aquella herramienta que ha sido empleada durante décadas como única y factible. La resolución de conflictos propiamente dicha, junto a la figura del mediador, constituyen una de las bases del estudio de las relaciones interpersonales.
Es importante señalar que para que un conflicto sea solventado, a través de las técnicas de resolución de conflicto, ambas partes deben adoptar un cambio de actitud. Por ello, asumir las técnicas de resolución de conflictos conlleva una modificación en la conducta de la persona.
Por lo anterior, para resolver un conflicto, el primer paso a consideración seria, realizar una observación neutral de las partes; por ejemplo, si tu pareja o esposo ha rechazado las últimas invitaciones que le has hecho para salir, en vez de recriminarle por no prestarte atención, podrías decirle: "he analizado que en los últimos días has negado todas mis invitaciones". En este punto, simplemente seria sano esperar su respuesta quizás lo mejor todo no es tan gris como presuponías y estabas armando una tormenta en un vaso de agua.
En el caso de que la observación neutral no resuelva el conflicto, puedes pasar a la "fase dos". Es decir, expresar cómo te sientes. En este caso, no se trata de que llenes a la otra persona de reproches que le hagan sentir en culpa sino simplemente de hacerle llegar tus sentimientos. No asumas el papel de víctima ni de reclamador, sé simplemente un comunicador. Por ejemplo, puedes decirle: "El hecho de que no hayas aceptado mis invitaciones me has lastimado, me he sentido... (Rechazado, triste, solo, puedes usar el adjetivo que mejor se adecúe a tu caso)."
Además de estas técnicas básicas, es importante que no tomes por asalto a la otra persona porque probablemente esta reaccionará de manera brusca y agresiva. Lo ideal es que le preguntases cuándo tiene un momento para hablar sobre la situación que te preocupa. Añade, además, que crees que un diálogo abierto no solo puede resolver el conflicto sino que mejorará sus relaciones interpersonales.
En el momento en que se sienten a dialogar, recuerda que el objetivo primordial no es encontrar víctimas y culpables sino solucionar el conflicto. No debemos enfrentar la conversación en términos de ganadores y perdedores.
En este diálogo es importante que se centren en:
1. Identificar las razones que han llevado al conflicto.
2. Pedirse perdón mutuamente.
3. Diseñar e implementar soluciones que resuelvan el conflicto e impidan que vuelva a surgir en el futuro.

e) Consideraciones:
Para llegar a considerar las opiniones de ambas personas, respetar las ideas y tomar las  decisiones que son correctas para los dos, es de gran importancia que lleven a cabo los siguientes pasos o fases, de tal manera que puedan solucionar, equilibrar y fortalecer la relación, estas son:
1)      Estar en el lugar de la otra persona.
En muchas ocasiones, las discusiones empiezan por malentendidos y situaciones que perderían el sentido si uno de los miembros se pusiera en el lugar del otro. Es común que, atareados en el ajetreo diario, uno de los dos se ocupe de sus necesidades inmediatas y pase por alto las del otro. Esto puede derivar en riñas y malas caras, porque el otro opina que es un desconsiderado y no piensa en nadie más.
Antes de llegar a esta conclusión, ponte en su lugar y plantéate el porqué ha actuado como lo ha hecho, y si lo ha hecho de forma intencionada o con afán de molestarte. Lo más probable es que tu respuesta sea negativa y ha actuado sin pensar.
2) Ubica la situación en perspectiva:
A veces nos enfadamos por pequeños hechos, pero que sumados a otras pequeñas cosas se convierten en una montaña. No podemos permitir que esto pase, debemos ver las cosas con una cierta distancia en el tiempo y evitar los resentimientos. No dejes que los problemas se acumulen, habla con tu pareja aquello que te moleste y no le guardes rencor por lo que haya podido hacer mal.
3) Mantener  paciencia:
No dejes que la tensión del momento te enerve, mantén la calma, respira hondo y echa mano de la paciencia. Las diferencias en el matrimonio a veces pueden ser difíciles de sobrellevar, pero ambos os queréis y eso puede con todo.
4) Buscar soluciones:
Los problemas matrimoniales deben resolverse con soluciones, y las soluciones deben ser de mutuo acuerdo. Ninguno de los dos es más que el otro ni nadie tiene la potestad de elegir por el otro miembro de la pareja. Además de conversar para solucionar las diferencias, contraponer opiniones y llegar a acuerdo, debéis encontrar la forma de que un mismo problema no se repita. Para ello, en ocasiones, será necesario que uno o ambos cedáis y encontréis un punto medio en el que los cónyuges coincidáis.
5) Reconquistar  el amor:
Con el paso del tiempo, la llama del amor puede empezar a apagarse, pero no podemos dejar que eso pase. En todo matrimonio se agradecen los detalles románticos y amorosos, por lo que sorprende a tu pareja y déjate sorprender. Desde preparar una cena con velas y música, hasta planear una salida romántica, el lugar no será lo más importante, sino el hecho de poder pasar momentos juntos.

f) Finalmente, para enriquecer la actividad incluya: historias de vida, experiencias del conflicto. Infografías, fotografías, gráficas, entrevistas, testimonios, vídeos, etc., que complementen el diseño del blog.
1)      Sé realista:



Evita las expectativas fantasiosas. Recuerda que tu pareja es sólo eso, pareja, compañero de vida. Es un hombre o mujer imperfecta más “perfectible”, de carne y hueso y no tiene la capacidad de llenar las “carencias afectivas” -que no es lo mismo que necesidades emocionales- que traes arrastrando desde la infancia. Él mismo tiene su historia -carencias y heridas- que también trae arrastrando como tú.
2)      Analiza cuál es problema real y el problema aparente:

Pocas parejas saben diferenciar entre estos dos y se dedican únicamente a resolver el problema aparente. Es decir lo importante es encontrar el problema real y si bien muchas veces para encontrarlo hay que acudir a especialistas para que nos ayuden.
3)      Identificar el  Problema:  

Identificar el problema,  está en los defectos del otro, en sus debilidades y conflictos. Con ese dedo acusador siempre apuntando al otro perdemos en cuenta que vivimos en una dinámica de pareja, es decir, que lo que hace uno retroalimenta al otro.
No te puedes poner totalmente en el papel de víctima ni en el de juez porque para resolver problemas hay que ponernos en el papel de responsables y tomar la parte que a cada uno nos corresponde. Hay que reconocer a fondo cuáles son los conflictos que están haciendo que tu relación de pareja no crezca.
4)      Busca  de apoyo:

Sólo con conocimientos sólidos podrás tener bases firmes para actuar de manera consciente y no impulsiva. Saca adelante ese maravilloso regalo que es tu relación, siempre desde una perspectiva realista y no desde la ilusión o la fantasía. Observen y acepten sus capacidades y limitaciones. Realcen sus virtudes y abracen sus defectos. Además salir a buscar apoyo con gente capacitada, personas que no les den el divorcio como solución y que lo que les brinden sean herramientas -humanas, espirituales, emocionales- para sanar lo que tengan que sanar, tanto de manera individual como de pareja y así rescatar lo que parecía irrescatable.
¿Cómo se puede ejercer un liderazgo en la formulación de alternativas para resolver conflictos en cualquier escenario de la vida humana?
Ø   Reconocer nuestras acciones y respetarla mutuamente.
Ø  Analizar y tener claridad en la problemática del conflicto.
Ø  Estar preparados tanto académicamente como personalmente, pues de nada sirve tener muchos títulos si no se tiene el don de llegar a la gente, sino ofrecemos credibilidad y confianza.
Ø  Trabajar hombro a hombro con las personas involucradas en el conflicto, no podemos quedarnos viendo los toros desde la barrera, debemos involucrarnos en el conflicto, sin comprometer nuestro juicio y razón.
Ø  Luchar por obtener la ayuda y los recursos necesarios para ejecutar las alternativas de Resolución del Conflicto.
Ø  Tener  el don, carisma y la habilidad de mantenerse neutral en todo el proceso que se esté tratando, no  cualquier persona sirve para ser mediador o facilitador en la resolución de conflicto.

 Referencias:
·         Ramírez Sáiz, Juan Manuel; (1999, mayo-agosto). Reseña de "Ciudadanos del mundo. Hacia una teoría de la ciudadanía" de Adela Cortina. Espiral, 5 (15). pp. 235-245.

·         Berizonce, R.O. (2006). Los medios alternativos de resolución de conflictos: bases para su implementación. Ciudad de México, México: UNAM. 

·         Acosta, Sergio A. (2010, junio). Mecanismos alternativos de resolución de conflictos: el mediador. Poiesis, (19).

·         Mendia, I. & Areizaga, M. (s.f.). Resolución de conflictos: alternativas. [página web: Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo]. Universidad del País Vasco.